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Hola soy javier eduardo milanca olivares.
A veces escribo, a veces canto pero por lo general hago las dos cosas juntas como si fueran una sola.

Comentarios

Juan Marambio dijo…
Hola, Javier, te puesto un link en el Choapa digital. Para acceder hay que imgresar a choapa.cl en la sección reportajes y artículos.
Me parece una excelente idea compartir tu poesía con los ciberpoetas. Adelante y fuerza.
alejandra dijo…
hola javier. no tenia idea que te dedicabas a escribir, te felicito por eso. por que están muy buenas especial aquella donde haces alusión a la poetisa de mi tierra, Gabriela Mistral, por un segundo me sentí transportada hasta mi tierra natal al ver esa fotografía...
admiro como escribes... aunque mi existencia esta llena de poesía...creo que jamás lograre hacer lo que tu as publicado en esta pagina...
solo te he escuchado cantar un par de veces, me gustaría escuchar aunque sea una vez en mi vida un poema tuyo.y así tomar el coraje de empezar a escribir algo mio... sigue escribiendo antipoeta

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Resulta que el Liceo Politécnico de Illapel organizó un festival de la voz y entre sus invitados estrellas estaba un moreno famoso por su tema La Lombriz y por su afición a empolvarse la nariz (verso sin esfuerzo) además, de una cantante porteña con fama de wachaka, se llamaba Monserrat Bustamante. La tarde previa al festival se realizó una prueba de sonido bajo el sol carnicero Illapelino, yo estaba ahí porque sería el animador del evento y Monse no llegaba nunca y algunos fans la esperaban ansiosos. De pronto, entre el público conversando de hawaianas y lentes de sol baratos apareció ella como una diva de pobla- sound, con su caminar delicioso de choriza pulenta y famosa. Saludó a todos de beso y entre bromas y chuchadas probó sonido y sobre todo pidió un acompañante para cantar su último éxito radial, una canción a dueto con Santos Chávez (no el pintor, el cantante). No me sabía muy bien la letra pero con un papel…

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El peñi Ramón Quichiyao se puso niño y se puso manta de lana cruda y salió a escribir arboleando hasta que las propias cordilleras de Llifen aprendieron a cantar su antigua memoria. De más grande se puso profesor y manta de lino normalista y pizarreando en las escuelas hizo que las letras despertaran más temprano. Después se puso manta humilde y se puso escritor y fue elegido como el hablador de la selva valdiviana, el vocero de la Puihua Hembra, el cantante de los viejos de aserradero que se vuelven ñonchos de tanta máquina y chuecos de tanta Tota. Se puso un lápiz en la mano y otro en la oreja para ser el werken mojado de las hojas de Nalca, el representante por unanimidad de los esteros nuevos cuajados de berros y el contador oficial de las Chilcas coquetonas rebosantes de campanas. Y olvidado fue olvidando. Los que antes lo abrazaron no le devolvieron las brazos, los que lo aplaudieron no le devolvieron las manos y los que lo usaro…

PICHI EPEW: LA VICTORIA DE LORENZA CAYUHAN

LA VICTORIA DE LORENZA  KAYUHAN Por Javier Milanca Olivares.
"...Los Mapuche nacen con una manchita azul al final de la espalda...es para recordar que vienen  y volverán al azul..."                                                                                                                   (Chaltu Violeta Violenta )
Llegó la mujer blandiendo su vientre habitado, engrillada de tobillos pero no de útera, cautiva de gendarmes pero no de florecimiento, presa política por sentencia pero con todas las lunas libres en su cuerpa. No hubo árboles buenos para su koñiwe, pero sí una bolsa  de basura negra. No tuvo dos pifilkafes pero sí dos carceleros. Cuando el grito  de nacimiento iluminó la oscuridad de la sala- cárcel una nueva vida de Cayana Azul gritó por los cuatro confines de la munda. Lorenza Kayuhan ganó, pues no hay amarras capaces de encadenar al azul más libre de los azules. Y los sabios lo dijeron: cuando se nace encadenado se crece rebelde.