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CHICHA EPEW: Chicha de Don Chafeto

CHICHA DE DON CHAFETO :
Por Javier Milanca Olivares

Entre el Salto y Chanco, entrando por Lipinhue o Cuchuy vive don Chafeto. El lugar tuvo alguna vez exacto y sonoro nombre cuya melodía quedaba bastante tiempo pegada al oído como ese rechinar de las cosas cuando las agarra la herrumbre. Pero, y en esto hay que entender, nuestros modos a veces se dejan llevar por la flojera o a veces por esa costumbre cicatera de  ahorrar babas para precisarlas al momento de pronunciar cosas mejores, prodigio que pocas veces encuentra su oportunidad, y ya lo nombraban El Salto o ya lo nombraban Chanco y nunca o casi nunca lo señalaron con su voluntarioso nombre propio y por eso de tanto no decirlo se fue deshaciendo, de tanto evadirlo se fue terminando y de tanto no mencionarlo se fue muriendo y la memoria es cosa veleidosa, como hijo sin regalo de cumpleaños. Es que hay gente que para estas cosas tiene extraños egoísmos y nadie considera importante lo que no se nombra. Eso le preocupa mucho a Don Chafe…
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LORENZA CAYUHAN AZUL

LORENZA  KAYUHAN. Por Javier Milanca Olivares

Llegó la mujer blandiendo su vientre habitado, engrillada de tobillos pero no de útera, cautiva de gendarmes pero no de florecimiento, presa política por sentencia pero con todas las lunas libres en su cuerpa. No hubo árboles buenos para su koñiwe, pero sí una bolsa  de basura negra. No tuvo dos pifilkafes pero sí dos carceleros. Cuando el grito  de nacimiento iluminó la oscuridad de la sala- cárcel una nueva vida de Cayana Azul gritó por los cuatro confines de la munda. Lorenza Kayuhan ganó, pues no hay amarras capaces de encadenar al azul más libre de los azules. Y los sabios lo dijeron: cuando se nace encadenado se crece rebelde.

LOS HUASOS METAFÍSICOS EN LA PAMPILLA DE COQUIMBO O EL DÍA EN QUE JAVIER DEL CERRO DUDÓ.

LOS HUASOS METAFÍSICOS EN LA PAMPILLA DE COQUIMBO O EL DÍA EN QUE JAVIER DEL CERRO DUDÓ. Por Javier Milanca Olivares
Y caían al fornicio de la felicidad los atoronjilados costillares de cabrito de Barraza, mezclados con unos virginales quesos de cabra de Mincha. Caía el ruido sobre la pampilla de Coquimbo y el obelisco de la cruz del nuevo milenio anunciaba otros tres mil años con esa mierda del amor. Fue en eso que se nos ocurrió con Javier del Cerro amenizar y/o amenazar la Pampilla con las Payas Bipolares y decidimos que nuestro dúo de desafío improvisado se llamaría Los Huasos Metafisicos, estuvimos a punto de ser los Huasos Posmodernos pero luego de lanzar unos juicios en contra de la chilenidad, justo en medio de la pampilla de Coquimbo, decidimos que no era de gente educada andar enrostrando demasiado posmodernismo. Así es que con Los Huasos Metafísicos arrancamos con un nutrido repertorio de coplas rimadas versadas bastante bipolares, hasta que compusimos a cuatro manos o a do…

TRES HISTORIAS DE RODEO CHILENO o CONTRADICCIONES NATURALES DE UN CARNÍVORO IRREDUCTIBLE.

TRES HISTORIAS DE RODEO CHILENO o CONTRADICCINES NATURALES DE UN CARNÍVORO IRREDUCTUBLE. Por Javier Milanca Olivares
I
 “Como pretenden que yo, que lo crié de potrillo, clave en su pecho un cuchillo, porque el patrón lo ordenó”
Parto diciendo que de niño fui llevado al Rodeo, esto porque muchos de mis tíos y familiares se dedicaban con ahínco a esta actividad, pero sólo como se le permite hacerlo a los pobres. Tuve tíos Petiseros, Preparadores, Coleros y una de mis más agraciadas tías fue coronada, al terminar el Champion, con ese extraño título de Reina del Rodeo. Mis tíos sabían mucho de rodeo pero jamás fueron aceptados a Correr (en jerga rodeística ser partícipe) en competencia, pues como se sabe para eso hay que tener aperos costosísimos, ser descendiente de terratenientes, formar parte algún Corral o Club y sobre todo tener el dinero suficiente para mantener caballos bien reparados, caballos que reciben el nombre de Corraleros, como esa tonada muy gráfica de los que es el rodeo,…

CHICHA EPEW: CHICHA DE CUFEO. Por Javier Milanca

CHICHA DE CUFEO. Por Javier Milanca Olivares

Saliendo o llegando a Reumen, circunstancia en que la redondez de la tierra colabora muy poco en aclarar, se encuentra el sector de Cufeo. Lugar de soles atibiados, de atardeceres de revista antigua y de gentes que saludan preguntando siempre qué hora es. Cufeo es un asentamiento viejo y eso se nota por sus árboles quejumbrosos y por las casas que ya se tumban de orgullosa polilla. Desde ese antiguo existen quintas grandes en Cufeo, de manzanos nudosos plantados por los primeros habitantes que dan frutos amarillentos y con  granitos grises que al final le dan una chispa pizpireta a la chicha, como si fueran lunarcitos en cara de niño pícaro. No la olfatee u olorose antes de beberla, porque lo puede engañar su olor a Tepa de encierro, tómela a nariz cerrada y su picor la hará arder los ojos y no sabrá la razón. Pero debemos decir que al probarla uno se pone recordón ya que vienen a la mente, sin saber por qué misteriosas artes de la reminiscen…

SADO- MAPUCHISMO Por Javier Milanca Olivares

SADO- MAPUCHISMO.
Por Javier Milanca Olivares a  N.T.P.A Amarraos los unos a los otros se dijeron. ¡Amarraos los unos a los otros!. Ambos se daban pastos de amor mapuche tierno por el día, Ambos se daban amarras de fuego por la noche. Amarras para cordero de entrega  en kamaruko. Ñochas vivas en los tobillos y viceversa. Los mismos nudos de corredera para matar baguales, los mismos bozales  de wachi para jabalíes soberbios. Y no se soltaban por horas hasta que el miedo empezaba a tener consistencia de asesino. Latigazos de ordeña en las nalgas, pellizcos de hambre por las ingles, pinzas de ropa en los pezones recíprocos. Estrangulaciones amoratadas mutuas sin castidad, escupos desesperados al centro de las babas, rasguños de uña en piedra por las espaldas hasta abrir la sangre, gritos de maldición verdadera hasta abrir las culpas y palabrotas recias hasta abrir los cielos. Palabrotas mapunches, palabrotas winka, palabrotas del barrio y debajo de la tierra, palabrotas de borrachos de mier…

PICHI EPEW: LAS HERMANAS KONA Por Javier Milanca Olivares

LAS HERMANAS KONA.
Por Javier Milanca Olivares
Las hermanas Kona vivían solas. Aunque decir solas está demás pero es por esa mala costumbre de soledear a las mujeres cuando no tienen hombre. Y más encima ellas que no lo andan echando en falta ni lo andan pidiendo pues lo más bien entre las dos se saben tejer deleitosa compañía. Estas hermanas vistas de lejos parecían tener un transcurrir  enojón y bravo, pero miradas bien de cerca resultaban muy risueñas y parlantinas. Se decía que a veces, incluso, se ponían fiestongueras cuando la chicha de manzana les salía picantosa y espumarada como que se les subía al sobrado, y daban hasta de saltitos igual que esas chincolas colimochas cuando se alborotan con el grano.  Hay  que contar que se juntaban poco con la gente y era muy común verlas esperando micro en el  camino y aunque el carácter se les ponía arisco, igual daban los días y las tardes con mucha música y deleite. Eran  malencaradas en  la fila del banco, respingonas en la bodegas y mal…