lecturas varias

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resumen

8 de agosto de 2016

PICHI EPEW: EL BOTAS BRAVAS

EL BOTAS BRAVAS.

El Botas Bravas lleva siempre a su paso un lustroso par de botas de goma, de copa larga para las humedades del invierno y recortadas a la altura del tobillo para que aireen de buena gana en verano. Jamás se las quita por miedo o devoción, no lo sabe, pero no quiere romper con lo que ya ha empezado. El Botas Bravas sabe cantar en Alemán pero los que lo escuchan con atención dicen que sólo son garabatos y palabras enrevesadas o tal vez un alemán muy antiguo. Esto al Botas Bravas le produce mucho encono. El Botas Bravas habla bien de las mujeres aunque haya aprendido en las canciones de cantina que se portan mal. Esto al Botas Bravas le produce mucha pena. El Botas Bravas dice que puede dibujar cagando con el culo, hace árboles de buena estampa y decorados animalillos de la selva y hasta algunas veces deja su firma marrón reseca en las veredas. Dice que es un depurado arte combinando oportuna comida y un buen pulso. Esto al Botas Bravas le produce mucha Bonhomia. Cuenta que una vez lo  entrevistaron por la radio, que no  dijo nada pero todos le entendieron. Esto al  Botas Bravas le produce mucha alegría. El Botas Bravas no habla de frente, pero si lo hace cuando dice que el  verdadero milagro no es nacer, que el verdadero milagro es criarse y esto al Botas Bravas no le produce nada y enseguida se calla porque el milagro de seguir respirando puede terminarse en cualquier momento y entonces tampoco hay que abusar.

20 de marzo de 2016





Muchas gracias por esta invitación para, yo no diría a presentar, porque a mi parecer resulta muy presuntuoso, si no que más bien diría a conversar – intentando poner en práctica este arte que es tan apreciado y sabiamente utilizado en el mundo mapuche – sobre este libro XAMPURRIA. Somos del Lof de los que no tienen lof, de Javier Milanca Olivares, a quien ahora tengo el gusto de conocer personalmente, porque ya lo conocía por su obra.
Efectivamente, ya habíamos tenido la oportunidad de sorprendernos con la expresión incisiva e irreverente de este profesor de Historia y Educador Intercultural, nacido en el sur… sur, en la ciudad de Los Lagos, tierra de selvas y ríos, en donde al parecer prefirió los clásicos del recreo a los clásicos de las clases de castellano, como afirma el narrador en su cuento “El resto no es literatura”. Lo conocimos, primero por sus Historias Bellacas donde relata dramáticas experiencias vividas por los mapuche despojados de su tierras y segundo por su texto titulado Kiltros, donde pone de manifiesto los conflictos de la nación mapuche y el estado chileno.
Hoy tenemos la oportunidad de conocer esta obra de este creador publicada por Pehuén Editores en su colección Pensamiento Mapuche Contemporáneo, donde también podemos encontrar el texto Mapurbe, Venganza a Raíz del poeta David Aniñir, brillantemente prologado por el historiador y teórico del arte José Ancán. A los que se suma en esta misma colección el texto Malón. La Rebelión del Pueblo Mapuche 1990 – 2013, del historiador Fernando Pairican (que se presenta también hoy aquí).
Conjunto de creadores e intelectuales mapuche contemporáneos acogidos por esta editorial, que si se me permite decirlo, constituye un espacio fundamental en la difusión de las culturas y tradiciones de los pueblos originarios, al publicar permanentemente en los más diversos formatos y géneros, obras, investigaciones y estudios producidos por indígenas y no indígenas respecto de estas temáticas.
Una de las consecuencias más inmediatas de la ocupación de los territorios mapuche por parte del Estado chileno a fines del siglo XIX, bajo la mal llamada “Pacificación de la Araucanía” fue, precisamente la usurpación de sus territorios y por lo tanto el desmembramiento de la sociedad mapuche de ese momento. Las acciones que comprometieron esta situación incluyen no solo la violencia militar, sino también el arrebato de las tierras mapuche a través del engaño, las compras fraudulentas y la ocupación de hecho a través de la instalación de colonos, comerciantes y aventureros que llegaron a pueblos y villorrios que se fueron construyendo en la Región del Bíobio, La Araucanía y Los Ríos.
La pérdida de sus territorios, junto con diversas consecuencias sociales y políticas – como la desarticulación de las antiguas relaciones parentales y de linaje – implicó también el desplazamiento de muchos mapuche a las ciudades, en los conocidos procesos migratorios de fines del siglo XIX y comienzos del XX, y que han continuado hasta hoy, como lo demuestran los cuentos de Xampurria.
Estos desplazamientos trajeron entonces profundos cambios en la cultura mapuche que se expresaron y expresan entre muchos aspectos en variaciones, reconversiones y transformaciones, a veces impuestas, a veces asumidas, poniendo en evidencia dinámicas de hidridación e interculturalidad. Muchas de estas dinámicas se manifiestan en estéticas asociadas a sistemas de sentido tan trascendentales como los textiles, sobre todo en el ámbito de la indumentaria, o también aquellos gestos y formas de protocolos sociales vinculados a estéticas del habitar y el transcurrir, donde espacios y tiempos del mundo rural han sido trastocados y tergiversado por los del mundo urbano. Y por sobre todo se manifiestan en el lenguaje y las modalidades narrativas, ámbitos donde se observa con mayor fuerza y dramatismo los traspaso, veladuras y surgimiento de nuevas expresiones del hablar y el relatar en el mundo mapuche.
Estos son los aspectos y problemáticas que Javier Milanca aborda tenazmente en este libro. Desde la visualidad de la portada ya se nos plantean las transformaciones y desafíos que este autor quiere instalar, para demostrarnos que la cultura y el pueblo mapuche están vivos aquí y ahora; y que no son un fósil de museo. Muy por el contrario su vitalidad es tan potente que se puede observar que siempre está poniendo en evidencia la tradición pero también creando y recreando su cultura.
Al observar a Daniela Milanca en la fotografía de su autoría que está en portada– a quien agradece llamándola cariñosamente “mi hermanita” – vistiendo un trarülongko tejido y una chaqueta de cuello subido, ya tenemos un primer fogonazo de las provocaciones que este escritor quiere poner ante nosotros. En nuestro imaginario de la mujer mapuche, siempre se nos aparece llevando su vestido küpam y su capa ikülla y exhibiendo su trarülongko de plata junto al resto de sus joyas. Todos sabemos que la indumentaria textil mapuche junto a los adornos de plata como complejos sistemas estéticos y de significación, tienen profundas implicancias en relación a pertenencias étnicas y culturales. Al proponernos una visualidad donde se transforma esta imagen de la mujer mapuche, bajo otros códigos de la indumentaria, Milanca nos arroja a nuevas identidades y significaciones respecto de la apariencia femenina.
Ya en los años 50 Frederic Buytendijk nos decía: “Sólo por su vestido el hombre es hombre. Quien pierde sus vestidos, pierde todo: pierde su valor, se pierde a sí mismo, su mirada, su humanidad”. Aquí, bajo esta nueva propuesta, que mucho podían leer como una irreverencia, este autor instala nuevas estéticas, demostrándonos cómo es posible por medio de diversos desplazamientos – el trarülongko que viste Daniella es considerado tradicionalmente un prenda masculina – no solo que se produzca un extravío, si no también que es posible crear un nueva humanidad, la humanidad del Lof de los que no tienen Lof.
Pero el espacio fundamental donde se expresarán las más diversas condiciones humanas es en los textos de sus cuentos, género complejo y sobre el cual mucho se ha dicho, como por ejemplo el tradicional Decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga, o las reflexiones de Julio Cortázar en Aspectos del Cuento. Aquí Milanca ya nos conduce en una dirección específica al nombrar sus relatos con letra grande e indesmentible como Epew. Para los conocedores de la cultura mapuche, sabemos que un Epew es una forma de narración oral que se practicaba muchas veces junto al fogón, en las reuniones familiares. Al nombrar sus relatos como Epew, este narrador nos está desplazando al mundo de la narración escrita, impresa en un libro. He aquí entonces otro cambio interesante en los sistemas de sentido propios del mundo mapuche desde una habla a una escritura, pero donde la palabra sigue siendo el soporte trascendental… los habitantes del este Lof exhiben así nuevas estéticas en la conformación de sus historias que nos llegan a través de la palabra punzante y afilada del este autor.
Personajes, situaciones y territorios van conformando los escenarios donde se despliegan estos Epew. En este complejo universo llama especialmente la atención las modalidades que Javier Milanca tiene de emplazar en nosotros ciertos lugares que implican y están contenidos en territorios. Como guijarros que alguien va lanzando río, arroja al torrente de sus relatos, nombre de lugares, ciudades y pueblos que nos permiten rápidamente posicionarnos en un territorio, donde inevitablemente se enfrentan el universo urbano y rural, o se impone una supuesta civilización sobre los desplazados del campo y los marginales, todos habitantes de mundos paralelos y extremos como queda dramáticamente en evidencia en el cuento “El lumalonko”.
Hoy es sabido la importancia étnica, cultural, política y social que tiene el territorio para el mundo mapuche. Centro y motivo de sus luchas desde el comienzo de la usurpación del siglo XIX, hoy más que nunca, el mapu como territorio resulta fundamental ya que constituye el espacio y escenario para acoger tradiciones y expresiones heredades de los antepasados, para ser trasmitidas a los descendientes, marcando así aspectos trascendentales de la identidad mapuche. Siempre se piensa que en el mundo rural, las estéticas del habitar presentan expresiones que no es posible replicarlas en el mundo de la ciudad
Sin embargo, la posibilidad que un territorio urbano contenga matices y signos de esas estéticas se despliega en los relatos de Milanca, donde las formas y significaciones de los espacios cambian vertiginosamente. Tal como lo demuestra en el cuento “Los tiuques de la nevada”, donde un niño observa como los tiuques de la Población Nevada dejan de volar cuando cortan las plantaciones de pino, “esos árboles venidos de afuera” [..] “invasores en tierras de wayes y mañíos” como los define en el relato. Esta ausencia le gatilla un conflicto existencial al protagonista y se pregunta ¿Cómo podré conciliar el sueño y la realidad ahora que los gritos de los tiuques ausentes no me avisan ni me señalan que aún estoy vivo? Del habitar en la selva se produce un desplazamiento al habitar de una plantación artificial, sin embargo, la relación simbólica con la naturaleza y sus signos que por siglo ha tenido el mapuche se mantiene.
Estas implicancias estéticas se pueden manifestar también en el mundo urbano. Esto me recuerda una vivencia. Elicura Chihuailaf en su Recado Confidencial a los Chilenos, cuenta: “Por último, ingresé a la Universidad de Concepción y obtuve un título. Debo decirle que -como a mi gente y a tantos de los suyos (chilenos)- no me fue fácil la ciudad en la que transcurre hoy parte de mis días. Ahora, cuando paso por sus calles o avenidas, me da pena la tan marcada frontera entre la suntuosidad y la miseria "iluminada por sus Mall y sus McDonald´s". Pero me agrada el verdor de sus árboles en primavera o sus hojas cayendo y suavizando el cemento de sus aceras siempre bajo la luna de los brotes cenicientos. También los treiles, los tiuques, y de cuando en cuando alguna rakiñ bandurrias pasan por allí: cantando, graznando, en medio del tráfago de los automóviles. Es, como sea, la tierra de mis antepasados, me digo. ... Por eso, tengo la permanente impresión de que nunca me he alejado de mi mundo, porque siempre estoy dialogando con él, con su memoria. Es aquí donde yo pertenezco. Pertenezco al Pueblo mapuche.
Esta certidumbre de pertenencia a través de un territorio está presente en los relatos de Milanca, aunque ese territorio no se explicite. Hay una estética del habitar que se hace evidente en una variada y compleja galería de personajes que viven experiencia e historias dramáticas, divertidas o tragicómicas. Está presente en unas estéticas y significaciones champurriadas, de las indumentarias, la palabra y los territorios, donde se entrecruzan viejas tradiciones con nuevos desafíos, tanto para el pueblo mapuche como para todos en general. Donde podemos reconocernos en nuestra propia condición champurria, mestiza, diversa, que muchas veces queremos silenciar.
Parte de los abusos y discriminaciones que se ejercen sobre el pueblo mapuche hoy día pasan por la ignorancia y el desconocimiento… Estos escritos de Milanca, como dice Fernando Pairican en su presentación no solo “nacen para incomodar, pero con el propósito de fortalecer el proyecto de liberación nacional mapuche” sino también para ser una contribución trascendental para terminar con todo tipo de desconocimiento.
Hoy en este espacio de dialogo hemos vencido una vez más parte de ese desconocimiento del pueblo mapuche y sus realidades aquí y ahora
El desafío es entonces, como dice David Aniñir: … ir, hacer y decir acción directa recuperando memoria levantando la vista
Muchas gracias
Margarita Alvarado Directora de la Revista Aisthesis (Revista Chilena de Investigaciones Estéticas) Pontificia Universidad Católica de Chile
*Discurso leído en la última versión de la Fiesta de los abrazos.

5 de agosto de 2015

PICHI EPEW : EL JUAN PAYÉ DE LA ROSITA BAEZ



EL JUAN PAYÉ DE LA ROSITA BAEZ.

JAVIER MILANCA



Al Juan Payé nadie le saca de la cabeza que a los muertos los entierran vivos. Dice que todos lo saben, pero se hacen los lesos para poder vivir mejor. El Juan Payé hizo los mejores goles de la historia de Illapel pero no recuerda ninguno porque siempre jugaba a medio filo, así es que para acordárselos, se los hacía repetir a los viejos de las cantinas hasta que terminó por creer que había vivido varias vidas y no se había dado cuenta del paso de una a otra por eso de la borrachera y de que a nadie lo entierran como corresponde. Juan Payé ayudó a levantar el campamento Rosita Baez y cuando éste fue erradicado se dijo para sus adentros que con eso ya podría irse despidiendo. Buscó entonces todas las maneras posibles de irse de este mundo con la seguridad de estar bien muerto. Se tiró a todas carreras de un cerro, se lanzó frente al aguilón de la máquina retroexcavadora, tragó algunos venenos de monte pero nada podía matarlo. Un severo día tomó la decisión de ahorcarse desde la rama de un Quillay y logró su objetivo después de un par de espasmos de becerro y un feo ronquido final. Sin embargo, de pronto despertó en medio de la cancha ovacionado por todos pues lo llevaban en andas después de haber hecho el más sublime gol de chilena. Pero él, como  despertando de una embriaguez o de algo más grande no iba contento, él quería expirar y estos infames le habían interrumpido su muerte. Desesperado fue a un bar y pidió que por favor dejaran de repetir sus goles para poder morirse de una buena vez. Entonces sus compañeros de cancha y de copas le prometieron que lo dejarían descansar en la paz eterna de no nombrarlo. A pesar de eso, cada cierto tiempo, nadie puede evitar contar sus fabulosos goles y sus no menos espectaculares borracheras y Juan Payé vuelve a vivir, confuso como siempre, al igual que todos aquellos que han pasado por esta vida sin merecer la muerte.

29 de julio de 2015

PICHI EPEW : LA DECIDIDA PILAR LIUKURA







LA DECIDIDA PILAR LIUKURA.

Javier Milanca


Pilar Liucura salió corriendo derechito hacia el mismo mallín en donde las sabias la mandaban a buscar remedios. En su desbandada siguió la huella triste por donde las vacas enfermas se van a morir solas y se adentró en esa oscuridad solemne en que a los duendes hostigosos les gusta desorientar a niños poco avispados. Con bufidos caminó en el barro y en él hundió sus botas de goma hasta perderlas en el fondo de esa gelatina humeante. Respirando cortito llegó al puente de los marullos y el ruido abismante de  los remolinos la hicieron confirmar su decisión de lanzarse al río Ñilawen y que esos meulenes machos decidieran su mala suerte. El agua fría la recibió de espaldas y la corriente la apaleó como si fuera una pobre camisa sucia. Siguió más abajo estrellándose en las piedras filudas, enredándose con las kilas orilleras, restregándose con la arena ríspida. Desparramada en el agua torbellino un furtivo tronco de alerce pétreo la mató de un certero golpe en la cabeza  pero con otro igual de fuerte revivió. En el primero se murió de quince años y en el segundo se sintió resucitar con doscientos completamente lúcida y fresca. Más abajo, en un calmo, se reincorporó lozana y despierta como venada que recién arranca de los perros y dichosa de sentirse fulgurantemente recién parida. Fue por eso entonces que nunca más volvieron a decirle que se casara por la fuerza y pasó el resto de sus días terca y feliz igual como si no se hubiera muerto nunca.

11 de mayo de 2015

PICHI EPEW : EL MAESTRO PAILLALINKO



EL MAESTRO PAILLALINKO.

JAVIER MILANCA


El Maestro Paillalinko es un jardinero viejo. Lleva todos los días a su mujer a los jardines en una silla de ruedas que rueda bastante poco porque no puede dejarla sola y perdida en esas telarañas con que el Alzheimer altera los cajones en el cobertizo de la memoria y el entendimiento. Sin embargo, ella pareciera haber sido condenada a volver a una infancia feliz pues la mayor parte del tiempo está riendo con él, con un perro que vuela, o con una gotera que repite refranes sucios. Ríe con el que va, con el que viene y hasta ríe con el que no quiere y ahí recién uno se da cuenta de lo maravilloso que es reírse sin saber por qué. A veces, cuando ella duerme una risueña siesta, el maestro la pone a buen recaudo, la cubre con una manta que cubre bastante poco y va fugaz por su caña de vino, portento que ocurre varias veces al día. Cuando ella está despierta, el maestro le corta hortensias parlanchinas que le cuentan secretos picantes del barrio o le regala caracoles avispados que le cantan canciones mexicanas antiguas. Por la tarde se van a su casa destartalada, hermosa para un cuento, por esos neumáticos en el techo, pero muy mala para el invierno, por esas ventanas de nylon. Se van felices, una riendo de todo y el otro riendo de vino. Al final la risa es una flor que a uno le nace en la cara, depende con que se la riegue, me contó el Maestro Paillalinko.

11 de abril de 2015

PICHI EPEW: ELOGIO DEL PULKU I



ELOGIO DEL PULKU   I

Por Javier Milanca

Tengo un amigo que se pone overol cuando invita a su casa a tomar, porque la cosa es seria y no vamos a andar webiando. 
Tengo un amigo que a la mesa reservada del bar le llama su despacho de trabajo, porque no es lugar para flojos.
Tengo un amigo que dice que para tomar no hay que andar con mala voluntad porque en ese caso mejor nos ponemos a trabajar.
Y tengo un amigo que cada vez que bebe le da el volunto parsimonioso de decir  suspirando y con aires de jactancioso triunfo : PARECE QUE DESCANSARA CUANDO TOMO !!!



10 de abril de 2015

PICHI EPEW : EL JÚBILO DE MARGARITA HUENULEO



EL JÚBILO DE MARGARITA HUENULEO.
Por Javier Milanca

Margarita Huenuleo jubiló como era debido: por cansada y por las leyes. Trabajó toda su vida puertas adentro que hasta se olvidó de tener sus propios hijos puertas afuera. Gastó la plata de su escaso júbilo (otros le llaman jubilación) para comprarse una radio y adornar con música las pausas que le dejaba la artrosis. Cuando se sentó a escuchar por fin mexicanos a su pinta desde su propio equipo, le dio todo el volumen pero sonrojada rápidamente lo bajó. Su patrona le enseñó que despacio se debía disfrutar la música y ella siempre fue muy obediente.

5 de abril de 2015

ESTUDIOS SOBRE CHICHA DE MANZANA.........CHICHA EPEW (CUENTOS DE CHICHA) por JAVIER MILANCA







CHICHA EPEW (cuentos de chicha)


Chicha de Manzana del sector Chanco. Por la cercanía a afluentes de agua y por venir de manzanos viejos esta chicha es de baja densidad y de un dulzor potente pero no invasivo. Tiene notas cítricas debido a que los viejos colonos les gustaba injertar vástagos de manzanas limonas en los árboles antiguos lo que la hace muy agradable al paladar sobre todo si es tomada fresca y no del todo fría. Ideal para refrescarse y curar con ella cañas bestiales y/o hachazos pertinaces. Como su gusto es suave sirve para acompañar conversaciones libidinosas y contar anécdotas antiguas y picarescas. Ideal para acompañar un plato de testículos tiernos de terneros Hereford cocidos en vino blanco o costillares de potrillo nuevo a la parrilla. Sírvase con abundancia, sea generoso. CALIFICACIÓN DE LA CHICHA DE CHANCO UN 6,6.

CHICHA DE MANZANA DEL SECTOR DE LIPINHUE..COMO TODA LA CHICHA DE LIPINHUE TIENE DEJOS DE MIEL DEBIDO A LA ABUNDANCIA DE ULMOS EN LOS CERROS DEL SECTOR. ESPUMANTE AL PALADAR CON TOQUES AGRIOS DE ACEITUNA MEDITERRANEA. IDEAL PARA ACOMPAÑAR FRITOS DE TRAWA DE CHANCHO Y PARA DESPUÉS DE UNA WAÑAKA DE COLA DE BUEY. SU CHISPA LA CONVIERTE EN IDEAL PARA SERVIR CON HARINA TOSTADA DE PANKUL. SÍRVASE A 7 GRADOS CELCIUS A CUALQUIER HORA DEL DÍA AUNQUE SI ES DE NOCHE O MAÑANA AGREGUÉ DOSIS DE AJI PARA EVITAR EL FRIO PERJUDICIAL PARA LA PAJARILLA. SÍRVASE CON ABUNDANCIA, SEA GENEROSO....PRIMERA CHICHA FUERTE DE LA TEMPORADA: APROBADA CON UN 6,5 !!

CHICHA DE DON CHAFLETO : Entre el Salto y Chanco vive don Chafleto. Él fabrica su chicha con manzana de Enero, siempre muy madura y asoleada por lo que siempre agarra un gusto a palo podrido. A gusto de mal cubero podría ser un desastre de Chicha, pero no, ese gusto maderoso antiguo le da fuertes notas de oleo fragante de Laurel del bosque, incluso raspa como buena murta de Semana Santa a la que no se le quita la estrellita. La chicha de don Chafleto es de buen color, un ambar celestial que flota como gelatina champañoza de las mejores campiñas de Francia, pero no....es aquí en el sur de Los Lagos. No la deje abierta pues con la madurez de la fruta arriesga oxidación excesiva y amargores no deseados, o sea, sirva rápido, sin pausa y cuente historias breves. Acompañe con chicharrones refritos en grasa de chancho jabalí o deguste con huevos de trucha arcoiris del mes de Mayo cocidos de un día para otro. Comparta con amigos la Chicha de Don Chafleto, sea generoso. CALIFICACIÓN DE LA CHICHA DE DON CHAFLETO: UN 6.0. APROBADA

CHICHA DE MANZANA CAMUESTA DE CHILOÉ: La Camuesa o Camuesta como le dicen en Chiloé es una manzana tardía, hermosa de redonda y jugosa. Sin embargo, según los sabios chicheros no alcanza su maduración debido al rigor climático de la isla, por eso genera una chicha con poco alcohol y con notas de fruta añeja más parecidos a varilla de Canela azumagada. Pero no se engañe, se fabrica en notables cantidades, molida en molinos sorprendentes de forma manual, habla de lo industrioso del chilote (acarrean casas y no hay explicación lógica para ello). Ademas ahora las guardan en toneles hechos con boyas de pesquera, conseguidos con buena y malas artes y se transforman en formidables toneles. Consuma caliente antes de que hierva en noches de invierno y verá barcos quiméricos, imaginará seres deliciosos o de espanto, tal vez engendre hijos o idee empresas igual de febriles. Combine con secos de Puyes ahumados en kimpe de Kiskales o con esos Choritos enanos que salen en la Playa Grande de Niebla, que dicen que están contaminados pero no importa. Ideal para la noche pero igual de recomendable para la mañana. Evite mezclar con lácteos.CHICHA DE MANZANA CAMUESTA DE CHILOÉ : UN 6,1. APROBADA !!!

CHICHA DE MANZANA LIMONA: Fiel a su leyenda, jamás sale chicha mala de esta variedad de manzana. En el sector de Quitacalzón se da en abundancia el fruto pero sus mejores caldos se producen en CALLE- CALLE, SECTOR DE BALSEO SAN JAVIER donde éste néctar toma su mejor color y produce su más alta fermentación. Su suave color "amarillo pichí de monja novicia" produce en su avejentamiento una gelatinallamada "la madre" cuyo consumo causa borracheras alucinantes e incluso en el marasmo se llegan a desconocer parientes cercanos (madre, esposas). De efectos peleoneros trate de beber en gratos ambientes y en donde no existan rencores mal curados o deudas de platas, de carreras o de cartas, e incluso lejos de ríos tormentosos y precipicios suicidas. Es ideal para acompañar Changles de Quilquilco revueltos en grasa de Gallo Kollonko o incluso unas largas lenguas de Pitio Castellano al Pil Pil. Evite música melancólica o muy energizante porque la Chicha tiene un temperamento cambiante y confuso cercano a la odiosidad. Beba harto pero con cuidado, sea generoso. No apta para iniciados, es sólo para chicheros bravos. CALIFICACIÓN DE LA CHICHA DE MANZANA LIMONA SECTOR DE BALSEO SAN JAVIER: UN 6,8. APROBADA



CHICHA EPEW: CHICHA DE MANZANA ROBADA. Es bueno a veces robar las manzanas y esconderse de cuidadores o perros impertinentes. Para robar manzanas hay que ir liviano y de madrugada. Los árboles se sacuden despacio y es preferible usar sacos que sacas, pues estas últimas son muy robustas y de difícil atención. Es bueno que el compañero de robo sea hábil y escurrido para no andar dando lecciones que tarden de lo importante. A manzana robada no se le mira el pedigree por lo tanto la chicha es un misterio hasta que se destapa la primera pipa. Su gusto suele ser espumoso y nostálgico, algo agrio por las premuras y algo de la adrenalina se trasmite al fermento. La chicha de manzana robada tal vez no sea de las mejores pero al beberla causa gozo y pensamientos bucólicos y límpidos. Se piensan en todas aquellas mozas que uno amó sin ni siquiera besarlas o se recuerdan aquellas tardes en que se espera a una madre a la bajada de un tren. Como es algo picantosa es ideal para acompañar un buen Chumpun de cordero (tripa del culo de cordero) al ajillo o refrito de Gargales adobados con vino blanco. Beba con abundancia, sea generoso. CHICHA DE MANZANA ROBADA en las quintas de Malinto, San José de la Mariquina, APROBADA CON UN 6,5.

24 de febrero de 2015

LETANÍA DE LOS BUEYES DE CATALDO


LETANÍA DE LOS BUEYES DE CATALDO.

Eran dos solemnes barcos que navegaban en las calles de mi pueblo
Lentos como amasijos de greda
Parsimoniosos como brote de manzanos
Rimbombantes como ritos.
Y sus cascos sonando en el Los Lagos antiguo.
Los bueyes de Cataldo dejaron sus sombras insignes
símbolos del bufido
Babeando….mojados…..granizados….llovidos
Flotando al compás de la garrocha
Entre los autos, entre los problemas
Y siempre tranqueando 
Buscando hilvanar más allá de nuestros ojos
Más aquí ahora y en estas horas.
Pomposos flameando sus cornamentas
Erguidos al yugo mortífero
Sendos panes de dulzura y fuerza
Titanes de piel hechos a imagen y semejanza
De nosotros mismos.
Detrás del silbido a punta de pezuña en el barro.
Entraron los siglos a pasos sigilosos
Sin darnos cuenta cambiaron de nombre las calles y las plazas
pero no más sigilosos que los bueyes de Cataldo
Dos soldados marchando vitoreados por nadie
De regreso de guerrear en el bosque o en el río.
De una mano nacen dos, de un cuerno nace un yugo
Dos bueyes invencibles en el resoplido
En el escarmiento de lo moderno
En la fina bisagra del ayer y hoy
¿Cómo le enseño a mi hijo de paciencia?
Si él no ha visto a los bueyes de Cataldo subir la cuesta de La Nevada
Ante el invierno….. el azote…….. la escarcha…. La picana
y la testuz doblegada ante el patíbulo del ripio

En las calles plomas y fatigadas de mi pueblo
Pasan ceremoniales dos lentos obispos de la nada.

EL PUENTE DE FIERRO DE LOS LAGOS





EL PUENTE DE FIERRO DE LOS LAGOS
Javier Milanca

Persistiendo después del musgo
Volviendo con nuevas palabras sobre las primeras
Estaba ahí ese macizo trébol de fierro invierno
Incrustado en el lienzo salvaje del Collilelfu
Donde las aguas cambian de color, de moléculas más no de nombre
Se ha tejido de óxido y condecorado orgulloso
Con la greda roja del río

Allí pasó un trencito haciendo crujir su osamenta de niño viejo
Raudo al encuentro de la geografía
Cargado de almas y de leña
Certero las cordilleras de Riñihue
Allí volvieron de hacerse hembras
Las niñas después del sexo silvestre
Entre sus barrotes
Abiertos cundió el oro de los primeros besos
Allí escondieron sus alas los alados suicidas
En su vuelo furioso.
Allí se vivió la clandestinidad de los primeros cigarros.
Comenzó la hermandad a bautizarse de pisco y otros opios verdes
Por allí pasaron cantando tantos hombres su cansancio
Atravesaron las mujeres con su mosqueta y sus garbanzos
Allí pasaron, ellos dos amantes
Y saltaron al vacío como dos crucificados
Y comprendimos que a veces el amor es el mejor amigo de la muerte

Fábula sobre el metal y la madera
Levantado por carrilanos toscos y transparentes como piedras de río
Espejismo entre la niebla y la garúa
Pintado por el bello óleo del músculo obrero
Apuntando hacia el norte como una flecha
Intacto como esqueleto de elefante dormido

Nosotros cambiaremos de piel y de pupila
Otros signos dibujarán nuestros nombres
Y cuando ya ni quede nuestro polvo de las sombras que fuimos
Permanecerá esa telaraña de fierro
Repitiéndose a si misma
De tarde en tarde y sombra total contra el río
Pareciendo un tren espejo a imagen y semejanza
Con la persistencia de las cosas que duelen
Intacto al igual que un lucero
Frio y presente cual si fuera un beso de moribundo
Bello y eterno como el vestido de una madr
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