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LA FOTOGRAFÍA DE DON CRISTÓBAL

LA FOTOGRAFÍA DE DON CRISTOBAL. Por Javier Milanca Olivares En la primera fotografía está Don Cristóbal no se ve porque se puso de espaldas mirando hacia el lago. Yo miro el cerro Tralkan. El hombre que no verán en ninguna fotografía pero que ya se les dibujará en su imaginación es de baja estatura, con gruesas manos que tienen los duros de cuerpo y que le resaltan gigantes pues parece que hubieran pertenecido a alguien más grande. Es un viejo, pero mejor sería llamarlo sobreviviente, lo que no deja de ser una proeza por la vida llevada y lo trabajado de su humanidad que ahora descansa como una locomotora que hubiera cruzado un arenal. Habla fuerte porque perdió las escuchaderas de tanto aserradero y porque le gusta aparentar sordera por conveniencia. Tiene cejas abundantes, dice que son herencia de su mamita pero que no recuerda porque razón si ella siempre las lucía delicadamente cortadas. Me cuenta que el cerro que está enfrente de Riñihue se llama Maltusado, pienso que es en honor a …
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PCHI EPEW : CARTA DE ÑUKE A ÑUKE

CARTA DE ÑUKE A ÑUKE.
Por Javier Milanca Olivares
Muero, ñuke, mis entrañas son de greda, mis piernas son nalcas, respiro ñuke y tú no existes si no te nombro. Este año no comí changles. Las pinatras se pudrieron en los árboles porque nadie trepó tan alto. En el koyam reinaron las espinas. El cuye está rojo sangre. Me voy,ñuke, no sé si mi patrona tendrá papas para mañana. Un beso, ñuke, chao que no existo, un mordisco apenas, ñuke con las encías. Y Temuco inaugura otro mall y Santiago otra estación. En Valdivia matan otro río, en Illapel comienza la sed, en Los Lagos los amigos se mueren bajo el frío. No vivo, ñuke, ando por estas calles donde me tiran agua caliente. ¿Dónde dejé mis lentes, ñuke?  Me corto las venas y se hace ñiachi blanco  ¿Y mis hijos, ñuke?
Mueren todos los días a palos por la espalda.

CHICHA EPEW: Chicha de Don Chafeto

CHICHA DE DON CHAFETO :
Por Javier Milanca Olivares

Entre el Salto y Chanco, entrando por Lipinhue o Cuchuy vive don Chafeto. El lugar tuvo alguna vez exacto y sonoro nombre cuya melodía quedaba bastante tiempo pegada al oído como ese rechinar de las cosas cuando las agarra la herrumbre. Pero, y en esto hay que entender, nuestros modos a veces se dejan llevar por la flojera o a veces por esa costumbre cicatera de  ahorrar babas para precisarlas al momento de pronunciar cosas mejores, prodigio que pocas veces encuentra su oportunidad, y ya lo nombraban El Salto o ya lo nombraban Chanco y nunca o casi nunca lo señalaron con su voluntarioso nombre propio y por eso de tanto no decirlo se fue deshaciendo, de tanto evadirlo se fue terminando y de tanto no mencionarlo se fue muriendo y la memoria es cosa veleidosa, como hijo sin regalo de cumpleaños. Es que hay gente que para estas cosas tiene extraños egoísmos y nadie considera importante lo que no se nombra. Eso le preocupa mucho a Don Chafe…

LORENZA CAYUHAN AZUL

LORENZA  KAYUHAN. Por Javier Milanca Olivares

Llegó la mujer blandiendo su vientre habitado, engrillada de tobillos pero no de útera, cautiva de gendarmes pero no de florecimiento, presa política por sentencia pero con todas las lunas libres en su cuerpa. No hubo árboles buenos para su koñiwe, pero sí una bolsa  de basura negra. No tuvo dos pifilkafes pero sí dos carceleros. Cuando el grito  de nacimiento iluminó la oscuridad de la sala- cárcel una nueva vida de Cayana Azul gritó por los cuatro confines de la munda. Lorenza Kayuhan ganó, pues no hay amarras capaces de encadenar al azul más libre de los azules. Y los sabios lo dijeron: cuando se nace encadenado se crece rebelde.

LOS HUASOS METAFÍSICOS EN LA PAMPILLA DE COQUIMBO O EL DÍA EN QUE JAVIER DEL CERRO DUDÓ.

LOS HUASOS METAFÍSICOS EN LA PAMPILLA DE COQUIMBO O EL DÍA EN QUE JAVIER DEL CERRO DUDÓ. Por Javier Milanca Olivares
Y caían al fornicio de la felicidad los atoronjilados costillares de cabrito de Barraza, mezclados con unos virginales quesos de cabra de Mincha. Caía el ruido sobre la pampilla de Coquimbo y el obelisco de la cruz del nuevo milenio anunciaba otros tres mil años con esa mierda del amor. Fue en eso que se nos ocurrió con Javier del Cerro amenizar y/o amenazar la Pampilla con las Payas Bipolares y decidimos que nuestro dúo de desafío improvisado se llamaría Los Huasos Metafisicos, estuvimos a punto de ser los Huasos Posmodernos pero luego de lanzar unos juicios en contra de la chilenidad, justo en medio de la pampilla de Coquimbo, decidimos que no era de gente educada andar enrostrando demasiado posmodernismo. Así es que con Los Huasos Metafísicos arrancamos con un nutrido repertorio de coplas rimadas versadas bastante bipolares, hasta que compusimos a cuatro manos o a do…

TRES HISTORIAS DE RODEO CHILENO o CONTRADICCIONES NATURALES DE UN CARNÍVORO IRREDUCTIBLE.

TRES HISTORIAS DE RODEO CHILENO o CONTRADICCINES NATURALES DE UN CARNÍVORO IRREDUCTUBLE. Por Javier Milanca Olivares
I
 “Como pretenden que yo, que lo crié de potrillo, clave en su pecho un cuchillo, porque el patrón lo ordenó”
Parto diciendo que de niño fui llevado al Rodeo, esto porque muchos de mis tíos y familiares se dedicaban con ahínco a esta actividad, pero sólo como se le permite hacerlo a los pobres. Tuve tíos Petiseros, Preparadores, Coleros y una de mis más agraciadas tías fue coronada, al terminar el Champion, con ese extraño título de Reina del Rodeo. Mis tíos sabían mucho de rodeo pero jamás fueron aceptados a Correr (en jerga rodeística ser partícipe) en competencia, pues como se sabe para eso hay que tener aperos costosísimos, ser descendiente de terratenientes, formar parte algún Corral o Club y sobre todo tener el dinero suficiente para mantener caballos bien reparados, caballos que reciben el nombre de Corraleros, como esa tonada muy gráfica de los que es el rodeo,…

CHICHA EPEW: CHICHA DE CUFEO. Por Javier Milanca

CHICHA DE CUFEO. Por Javier Milanca Olivares

Saliendo o llegando a Reumen, circunstancia en que la redondez de la tierra colabora muy poco en aclarar, se encuentra el sector de Cufeo. Lugar de soles atibiados, de atardeceres de revista antigua y de gentes que saludan preguntando siempre qué hora es. Cufeo es un asentamiento viejo y eso se nota por sus árboles quejumbrosos y por las casas que ya se tumban de orgullosa polilla. Desde ese antiguo existen quintas grandes en Cufeo, de manzanos nudosos plantados por los primeros habitantes que dan frutos amarillentos y con  granitos grises que al final le dan una chispa pizpireta a la chicha, como si fueran lunarcitos en cara de niño pícaro. No la olfatee u olorose antes de beberla, porque lo puede engañar su olor a Tepa de encierro, tómela a nariz cerrada y su picor la hará arder los ojos y no sabrá la razón. Pero debemos decir que al probarla uno se pone recordón ya que vienen a la mente, sin saber por qué misteriosas artes de la reminiscen…