Ir al contenido principal

PICHI EPEW DE JAVIER MILANCA: MOLLFUN NEWEN





MOLLFUÑ NEWEN.


Por Javier Milanca Olivares
A la Pichi Kuri Kuyen

Se llamaba Gloria Yankalawen, pero todos le decían Pavita Negra y era sangre entera. Se llamaba Anselmo Llanca, pero todos le decían Trutruca Flaca y era media sangre. Ambos se amaban  desde el  alma y desde el cuerpo, pero desde el cuerpo era desde donde se bebían sin pudores todo lo que de ellos salía. Trutruca Flaca bebía a boca de concha la sangre mensual de Gloria. Pavita Negra tomaba de la leche caliente que vertía Anselmo cada vez que él moría y volvía nacer. A Trutruca Flaca esto  le gustaba, le gustaba tanto que esperaba saboreándose  desde días antes a que le floreciera a ella la luna roja de su ciclo. A Pavita Negra esto  le gustaba, le gustaba tanto que esperaba con diligencia tejedora hacer pronto la faena de amoroso ordeño y recibir en su lengua el salado geiser genital.
Sin  embargo de pronto se les vino el miedo. A Pavita Negra se le fueron cambiando los colores de sus ovillos y sus lanas.  Por más que buscó verde con radal, amarillo con barbas de palo, el hervor le devolvía azul y  violeta, como si todo se anduviera insolentando. A Trutruca Flaca se le quebró el wiño, le comenzó a doler al lado del ojo una muela desgraciada y se le abultó el abdomen como si en él nadaran gusanos o volaran marañas de pajaritos negros.
Desesperados de amor no supieron que hacer y asustados de amor esperaron a que los vientos de la calma llegaran como terminando agosto pero no llegaron. Tampoco llegó  la Kuyentun de Gloria y al pasar de los meses los pajaritos gordos de la panza de Trutruca Flaca pasaron al vientre de la Pavita Negra convertidos en uno solo. Felices, como sólo se puede ser felices después del miedo, comprendieron que se bebieron tanto de sus caldos corporales, que se atragantaron tanto de sus sémenes y de sus sangres que la vida les traía otra, redonda como la luna de ella y redondo como el sol de él. Decidieron darle por nombre Newen antes de ser lo que tenía ser, pues con la media sangre Trutruca Flaca y la sangre entera Pavita Negra, nacería sangre y media y eso siempre trae mucho, pero mucho newen, ya viniera como hombre o como mujer. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

CRÓNICAS DE UN NAMPULKAFE RETIRADO : PICHI NÜTRAM I : EL DÍA EN QUE MON LAFERTE ME TOCÓ EL CULO. Por Javier Milanca

EL DÍA EN QUE MON LAFERTE ME TOCÓ EL CULO.
Por Javier Milanca Olivares


Resulta que el Liceo Politécnico de Illapel organizó un festival de la voz y entre sus invitados estrellas estaba un moreno famoso por su tema La Lombriz y por su afición a empolvarse la nariz (verso sin esfuerzo) además, de una cantante porteña con fama de wachaka, se llamaba Monserrat Bustamante. La tarde previa al festival se realizó una prueba de sonido bajo el sol carnicero Illapelino, yo estaba ahí porque sería el animador del evento y Monse no llegaba nunca y algunos fans la esperaban ansiosos. De pronto, entre el público conversando de hawaianas y lentes de sol baratos apareció ella como una diva de pobla- sound, con su caminar delicioso de choriza pulenta y famosa. Saludó a todos de beso y entre bromas y chuchadas probó sonido y sobre todo pidió un acompañante para cantar su último éxito radial, una canción a dueto con Santos Chávez (no el pintor, el cantante). No me sabía muy bien la letra pero con un papel…

PICHI EPEW: LAS HERMANAS KONA Por Javier Milanca Olivares

LAS HERMANAS KONA.
Por Javier Milanca Olivares
Las hermanas Kona vivían solas. Aunque decir solas está demás pero es por esa mala costumbre de soledear a las mujeres cuando no tienen hombre. Y más encima ellas que no lo andan echando en falta ni lo andan pidiendo pues lo más bien entre las dos se saben tejer deleitosa compañía. Estas hermanas vistas de lejos parecían tener un transcurrir  enojón y bravo, pero miradas bien de cerca resultaban muy risueñas y parlantinas. Se decía que a veces, incluso, se ponían fiestongueras cuando la chicha de manzana les salía picantosa y espumarada como que se les subía al sobrado, y daban hasta de saltitos igual que esas chincolas colimochas cuando se alborotan con el grano.  Hay  que contar que se juntaban poco con la gente y era muy común verlas esperando micro en el  camino y aunque el carácter se les ponía arisco, igual daban los días y las tardes con mucha música y deleite. Eran  malencaradas en  la fila del banco, respingonas en la bodegas y mal…

LA FOTOGRAFÍA DE DON CRISTÓBAL

LA FOTOGRAFÍA DE DON CRISTOBAL. Por Javier Milanca Olivares En la primera fotografía está Don Cristóbal no se ve porque se puso de espaldas mirando hacia el lago. Yo miro el cerro Tralkan. El hombre que no verán en ninguna fotografía pero que ya se les dibujará en su imaginación es de baja estatura, con gruesas manos que tienen los duros de cuerpo y que le resaltan gigantes pues parece que hubieran pertenecido a alguien más grande. Es un viejo, pero mejor sería llamarlo sobreviviente, lo que no deja de ser una proeza por la vida llevada y lo trabajado de su humanidad que ahora descansa como una locomotora que hubiera cruzado un arenal. Habla fuerte porque perdió las escuchaderas de tanto aserradero y porque le gusta aparentar sordera por conveniencia. Tiene cejas abundantes, dice que son herencia de su mamita pero que no recuerda porque razón si ella siempre las lucía delicadamente cortadas. Me cuenta que el cerro que está enfrente de Riñihue se llama Maltusado, pienso que es en honor a …