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LETANÍA DE LOS BUEYES DE CATALDO


LETANÍA DE LOS BUEYES DE CATALDO.

Eran dos solemnes barcos que navegaban en las calles de mi pueblo
Lentos como amasijos de greda
Parsimoniosos como brote de manzanos
Rimbombantes como ritos.
Y sus cascos sonando en el Los Lagos antiguo.
Los bueyes de Cataldo dejaron sus sombras insignes
símbolos del bufido
Babeando….mojados…..granizados….llovidos
Flotando al compás de la garrocha
Entre los autos, entre los problemas
Y siempre tranqueando 
Buscando hilvanar más allá de nuestros ojos
Más aquí ahora y en estas horas.
Pomposos flameando sus cornamentas
Erguidos al yugo mortífero
Sendos panes de dulzura y fuerza
Titanes de piel hechos a imagen y semejanza
De nosotros mismos.
Detrás del silbido a punta de pezuña en el barro.
Entraron los siglos a pasos sigilosos
Sin darnos cuenta cambiaron de nombre las calles y las plazas
pero no más sigilosos que los bueyes de Cataldo
Dos soldados marchando vitoreados por nadie
De regreso de guerrear en el bosque o en el río.
De una mano nacen dos, de un cuerno nace un yugo
Dos bueyes invencibles en el resoplido
En el escarmiento de lo moderno
En la fina bisagra del ayer y hoy
¿Cómo le enseño a mi hijo de paciencia?
Si él no ha visto a los bueyes de Cataldo subir la cuesta de La Nevada
Ante el invierno….. el azote…….. la escarcha…. La picana
y la testuz doblegada ante el patíbulo del ripio

En las calles plomas y fatigadas de mi pueblo
Pasan ceremoniales dos lentos obispos de la nada.

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