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PICHI EPEW : EL MAESTRO PAILLAFIL



EL MAESTRO PAILLAFIL.
JAVIER MILANCA

            El maestro Paillafil dice que en su familia las mujeres vienen pariendo a sus hijos muy jóvenes, por eso nacen muy despiertos y espabilados. A él, por ejemplo, su madre lo tuvo a los catorce años.
- Que si me tiene más joven yo sería más inteligente todavía pu iñor- dice.
El Maestro Paillafil sabe hacer de todo, pero se gana sus pesos como picador de leña. Lo único que no sabe es rezar pero ahora viejo ya  va aprendiendo.
- El padre nuestro me está costando, si supiera leer sería más fácil rezar, se ve que por eso a los que saben leer les va mejor en la vida pu iñor.
El maestro Paillafil habla solo en la calle. A veces lo palabrean  y hasta le tiran piedras, pero se ve que se acostumbra bien.
- Es que a la gente pobre no le escurre el pensamiento con las cosas importantes pu iñor - Reclama.
Al maestro Paillafil le gusta hacer preguntas a la gente y  respondérselas el mismo.
- Sabe usted por qué no hay gente en la luna?-
- No.
-  Pues porque no hay árboles pu iñor…
- Sabe en qué se parece un hombre con los compañones de un carnero a un árbol grande?
- No.
- En que los dos crujen pero no lloran pu iñor.
A veces, es más fácil doblar un chuzo que convencer al maestro Paillafil. A él no lo cambian de camino así como así y sigue derecho sin doblar  igual que un caballo leso.

- El vino blanco se toma de día y el tinto de noche…aunque si no queda de otra no hay que ser tan estricto pu iñor ¡!!

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Llegó la mujer blandiendo su vientre habitado, engrillada de tobillos pero no de útera, cautiva de gendarmes pero no de florecimiento, presa política por sentencia pero con todas las lunas libres en su cuerpa. No hubo árboles buenos para su koñiwe, pero sí una bolsa  de basura negra. No tuvo dos pifilkafes pero sí dos carceleros. Cuando el grito  de nacimiento iluminó la oscuridad de la sala- cárcel una nueva vida de Cayana Azul gritó por los cuatro confines de la munda. Lorenza Kayuhan ganó, pues no hay amarras capaces de encadenar al azul más libre de los azules. Y los sabios lo dijeron: cuando se nace encadenado se crece rebelde.