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PICHI NUTRAM: DIAPOSITIVA ESCRITA: LAS TOMADURAS EN EL CHAWRA KAWIN

LAS TOMADURAS


Diapositiva escrita 1 “LAS TOMADURAS”: En la imagen pueden verse a robustos capataces con Damajuanas repartiendo chicha de manzana a raudales mientras los futuros trabajadores toman incrédulos y enfiestados. Sus ojos miran desconfiados.

Cuentan entonces en el Chawra Kawín (Osorno 1852) que los recién llegados de Europa, pasaron a la posteridad como gentes industriosas. En realidad eran unos aventajados pues tuvieron por parte del Estado chileno toda la ayuda en empréstitos blandos y gran cantidad de sostenes monetarios incalculables. Hasta abogados les facilitaron para que pudieran robar de acuerdo a la ley y con papel sellado. Así, cualquiera pasa a la historia como visionario o emprendedor. Ser Colono es noble, ser de la tierra un oprobio.
Que tampoco querían pagar mucho y por consecuencia nadie quería trabajar, ni para los alemanes “cabeza de pichí”, ni para los españoles “coños”, ni menos para los chilenos, “pitucos de codos rotos”. Que los mestizos y los Williche[1] preferían quedarse mirando sus pobres sementeras o jugando Palín en sus baldíos. O elegían, por sobre todas las cosas, seguir enterrándose en sus Mallines[2] en vez de irle a servir a los nuevos patrones de mala paga y mal trato. Además, la gente de la tierra reflexionaba: que sí son dueños que trabajen ellos, ¿para qué roban tierras tan extensas si no las quieren tocar con sus propias manos?
Que estos patrones desesperados se quedaron sin gente que cortara un tallo de trigo de los campos, quemara una mata de Murra de los potreros o atizara una sola carreta de bueyes.
Que fueron los alemanes hacendados en desesperación quienes atrajeron a los futuros gañanes, siempre menos dispuestos al trabajo y más voluntariosos en la bebida, con la ocurrencia de las “Tomaduras”, curaderas planificadas para contratar peones y obtener mano de obra barata. Y haciendo bocinas con las manos llamaban a los hombres para que se acercaran a beber a destajo, a campo abierto, en una orgía dionisíaca brutal. Quien más chicha y empanadas repartía, más peones tenía cerca. Ya en la noche, al final de la bacanal y con pleno lucimiento de ebrios tirados en las pampas bajo los Wayes [3]y los Mosquetos, comenzaban la contratación de asalariados entre una soporífera tracalada de borrachos.  
Que no consideraron los astutos alemanes del carajo que para las gentes de estos lados un papel no tiene validez y que es la palabra dirigida al centro de los ojos la que obliga. Algunos más respetuosos o desconfiados volvían cabeza gacha a pagar su deuda con trabajo. Otros, los más, se iban buscando nuevas jornadas alcohólicas de contrato y cuando eran inquiridos por sus patrones,y estos les enrostraban las borrosas cagarrutas hechas con la tinta torpe de su dedo pulgar al final de las hojas, respondían todavía atontados de la borrachera y muertos de la risa: que ni cagando irían a trabajar por esa plata y que “¡Curao no vale!”.


[1] Gente del sur. Mapuche del sur
[2] Humedales
[3] Árbol omnipresente en los Llanos del Chawra Kawin.

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