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una pequeña producción de verano




EL CEMENTERIO DE FUEGO.
(a mi pueblo del sur: Los Lagos)



Ellos plantaron en la greda la sutil inercia de la muerte
Dejaron que el recodo sea memoria, que el cerro sea lápida atenta
Y que el río convierta en lluvia los últimos suspiros del delirio

Y así fue que sobre el hueso y el cráneo aterido
Se desparramó el cemento ajeno
Y el paño verde de la maleza se cubrió con la telaraña de las casas.

Pero en ciclos de lluvias lunares el fuego abraza las construcciones
hasta convertirlas en humo incierto
las lenguas rojas derriten en humo las maderas
las fotografías y las ventanas.
Es la venganza de los verdaderos hijos del arco iris
Que vuelven convertidos en seres crepitantes.

Nadie puede descifrar la premura de las llamas en la incandescencia de la noche
Puede que de tanto incendio vuelva a reinar algún día
La soberana estirpe de las nalcas
Y los árboles vuelvan a entonar la canción de las ramas
Por sobre la pobreza de nuestros techos aplastados,
Nosotros, no seremos mas que el simple futuro de la nada.

Los Lagos: eres la flor de loto de un cementerio de antes
Convertido ahora en un molino de aspas tristes y humeantes.
Tu razón de viejo eterno
Juguetea entre los astros de pies húmedos.
Nosotros esperamos bajo las piedras mojadas
Que Pillán duerma la mona en el mas allá
nos despierte en su averno con lanzas de fuego
Y nos lance en la cara que toda eternidad comienza con la muerte
Y que a toda semilla también la precede la ceniza.



UN PERRO LADRA EN LA TERRAZA DE CARTAGENA.


Cuando un perro ladra en la terraza de Cartagena
No cuenta nada nuevo, sólo les habla a los suicidas,
A los desesperados que saltaron a las olas
para encontrar el sosiego
que no encontrarán siquiera en el mar.


Ya vendrá entonces el invierno
a decretarnos su silencio,
Y a quitar la mala muerte pintada en las ventanas
de las pensiones

Y como ya nadie escucha entonces
No cometan el error siquiera de mirar atrás
Cuando un perro ladra en la terraza de Cartagena
Es por que ya nada es como antes
Aunque se repitan los inviernos

El presente es la espuma rompiente
Que se hace añicos en el eco inhóspito.
Es la soledad crepuscular repartida en zargazos
y espuma salina que golpea la cara.
rebotando una y otra vez. Repartiendo a migajas
Y así repitiendo

Sólo el mar tiene el derecho de volver sobre sí mismo


El perro seguirá persiguiendo la espuma del mar.
Ladrando hacia el zafarrancho,
hacia los espectros de un mar monstruoso que recoge inmolados.
Las historias como los ladridos no vuelven atrás, son letanía.

Cuando un perro ladra en la terraza de Cartagena
No cuenta nada nuevo, sólo les habla a los suicidas,
A los desesperados que saltaron a las olas
para encontrar el sosiego
que no encontrarán siquiera en el mar.



Comentarios

te pasate poetazo, bellos poemas.

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