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Sobre el II encuentro de literatura de los pueblos amerindios.






Sobre el II encuentro de literatura de los pueblos amerindios.



(Presentación en data show escrito, con algunas exageraciones. El lector debe imaginar las fotografías)



Primera diapositiva

Viajar es una forma de aprender y vaya que se aprende con otros viajeros. Ya lo decía Roberto Bolaño por ahí: “viajar enferma”. Lo mejor de un viaje es llegar, pero poder llegar sin contratiempos es una maravilla (No disfruté de ese elixir por culpa de…Bueno, la culpa no existe es una imposición cristiana). Pero llegamos a Lima. “Lima es una ciudad mujer” dice el poeta Álvaro Ruiz, y que razón tiene, pero aparte de eso es una ciudad silenciosa cuando quiere y nunca quiere serlo. Los taxistas se encargan de romper el silencio todo el tiempo y contribuir al calentamiento global a punta de bocinazos, además de producir un gran empelotamiento espiritual en los transeúntes. Las calles pequeñas con semáforos cronometrados con grandes números miden con desesperación cuanto tiempo queda de vida. Si sumamos los segundos frente a un semáforo entendemos que corta es la vida. Es un sistema muy práctico pero para alguien ansioso-depresivo es terrible. Me asombra la hermosa multiplicidad peruana, los chilenos son todos iguales y repetidos, los peruanos están centuplicados hasta el infinito. En la Casa de la Literatura Peruana nos recibe Vargas Llosa en gigantografías. Es el centro de la atención en ese edificio y su figura tutelar, cientos de sus libros y sus dignas poses fotográficas lo muestran más unidireccionalmente político que sus artículos y decisiones. La Casa de la Literatura peruana es un edificio dedicado a los escritores y lo visitan estudiantes grandes y pequeños, hay salas destinadas a homenajear a lo mejor de las letras peruanas y es mi primera sorpresa. Los escritores son reconocidos como figuras nacionales, no sólo porque están muertos como desgraciadamente ocurre en Chile, sino porque son figuras nacionales. Lo que demuestra de buenas a primeras el gran respeto de los peruanos por la literatura. Algo en común con Chile debo decir ocurre con estos edificios, ningún policía peruano o PNP pudo decirme donde quedaba, igual que preguntarle a un carabinero chileno la dirección de un museo.



La imagen muestra a Javier Milanca saludando a Gonzalo Espino y Dante González gritando de alegría: por fin llegué!!!. Detrás, una foto gigante de un Vargas Llosa maduro y ladino nos mira complaciente.



Segunda diapositiva:

En Huancayo, la Ciudad Incontrastable, se ofrece lo llamado Calientito, bebida de pisco hervido con saborizantes que rompe a cuchilladas el frío casi altiplánico. La vida se ve diferente después de un Calentito y yo diría que es un trago bueno para tomar decisiones difíciles. Si tiene que tomar una decisión trascendente, caliente pisco y sírvaselo, verá que tomará la mejor decisión, pues con eso en el cuerpo entenderá, sin desilusiones, que haga lo que haga se arrepentirá, pero con Pisco caliente corriendo por las venas eso importa un carajo. Se come Papa a la Huancaína original, y una trucha frita a la mantequilla igual como las que preparaba mi abuelita allá en Los Lagos mi tierra del sur. La Gente huancaína es amable, menos los que intercambian dinero porque al primer reclamo cierran el negocio, ponen mala cara y agarran palos. Las demás personas se preocupan de que nosotros los terrestres no nos asorochemos por la altura y piden disculpas por vivir a más de 2400 metros de altura. Los libros son baratísimos, las casas antiguas muy bellas y con cuidado de que cada ventana tenga su balcón, como si primero hicieran los balcones y alrededor de ellos hicieran las casas. Los garzones sirven de a una cerveza y un vaso, es necesario exigir a gritos las siguientes. Existen muchos poetas interesados en el resto de la poesía, o sea no sólo se interesan en su propia poesía.

Los jóvenes de cuerpo y de espíritu bailan alegremente en Peñas Vip con bandas en vivo de zampoñas y guitarras eléctricas. Se danza con furor sayas, huaynos, o sea música Chicha. Ellas van ataviadas con sus mejores trajes y torturadores zapatos de tacón que luego de empezada la fiesta se quitan sin tapujos y bailan endiabladas cumbias andinas descalzas y felices. Ellos se emborrachan, pelean, se arrastran en los orines del baño pero jamás se quitan la corbata. Debo decir que son las discoteques más entretenidas del mundo.

Al terminar la fiesta es necesario tomar Emoliente, una bebida que se vende en las calles, sin alcohol claro está (Aunque mi hermano Dante González dice que hay una versión casera que le lleva). El profesor Julio Noriega nos guía tras el cáliz perdido del Emoliente y luego de horas de búsqueda desesperada “Indiana Jones Noriega” nos confiesa que no hay, que han quitado los carritos nocturnos y que una parte de la tradición se ha perdido. Entendemos tristísimos, en todos lados han reemplazado la tradición por Hot- dog y bebidas gaseosas. Un auto galáctico pasa frente a nuestro llanto, con reggeton chacalonero y luces guachafas. Lleva en sus costados los símbolos del imperio Romano, o sea la marca Nike y otros estandartes similares de la putaglobalización. Junto con Silvia la argentina, Pergentino el mexicano, Jair el Huancaíno, Ailín la santiaguina, Dante el Huarazino, Milanca el despatriado y Noriega el universal entendemos del porque no hay Emoliente. Pero nos queda la esperanza que de amanecida, cuando desaparezcan las luces yanquis lo encontraremos….y lo encontramos!!!

La fotografía muestra a una multinacional comparsa de escritores desesperados y con el rostro perplejo buscando Emoliente como si fuera el grial en una plaza de Huancayo. (Algunos ojos salen enrojecidos)



Tercera diapositiva:

El escritor y congresista Ugo Carrillo es inteligente y lo disfruta. Lo deja en claro al conducir- conversar con familiaridad y habilidad entre muchos pero muchos vehículos que dudosamente pasarían la puerta de una planta de revisión técnica chilena. (En Chile hasta las revisiones técnicas son fascistas) Pero hay algo obvio, los peruanos no chocan porque no quieren chocar y a pesar de sus calles estrechas no hay tacos porque los conductores siempre tienen la delicadeza de dejar pasar al otro, no como en Chile que todos quieren pasar al mismo tiempo y se arma el taco y ligerito llega el paco. Ugo Carrillo y Gonzalo Espino nos agasajan con manjares bien picantes, ahítos de Rocotos como nos gusta a los sureños o definitivamente a los Mapuche en un amable comedor del Callao. Antes de presentar mi libro Kiltros en San Marcos, junto a otros escritores, nos tomamos unas cervezas precompetitivas en un local donde todos parecen ocultar algo, lo que lo hace enigmático y muy entretenido. Vemos entre carcajadas como el oficial que debe dirigir el tránsito disfruta en periodos breves de una algo ya tibia Cuzqueña y sigue cumpliendo con su deber. Sentimos envidia de ese relajo tan organizado de los peruanos y despreciamos ese orden tan al lote de los chilenos. Al entrar a los pies de esas palmeras de la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos se nos aparece la tan temida soberbia de los guardias que no dejan entrar a un escritor por su sospechosa polera de Ozzy Osbourne. No sé si por la falta de humor o de decoro es que recordamos a la policía tan nuestra. Luego a la entrada de los pabellones nos recibe una estatua de Cesar Vallejo con una amplia frente, debe ser para dejar en claro que hay golpes tan fuertes, tan fuertes. Debo decir que es dichoso y emocionante estar ahí, en esos jardines y escaleras que debió recorrer Vargas Llosa, Arguedas y Bryce. Leemos y presentamos poesía narrativa y videos. Es una reunión agradable, reconfortante. Amigos y hermanos de las letras y del mensaje de nuestros pueblos. Ugo Carrillo nos dice que su pueblo no es totalmente Quechua hablante pero sí es totalmente Quechua pensante y nos deja pensando a todos. Estar en una universidad siempre es interesante sobre todo si está en huelga. Algo de las universidades en huelga me deja en el alma aquello de que aún tenemos esperanzas. Pienso en que no hay nada más desolador en el mundo que una universidad sin huelgas y recuerdo todas las huelgas universitarias de la humanidad y sobre todo las huelgas mías.

La imagen muestra a Ugo Carrillo conduciendo su camioneta en una laberíntica búsqueda de gastronomía peruana y debemos esquivar autos, moto-taxis, semáforos con uniforme o policías vestidos de semáforos y vendedores ofreciendo alfajores, que aquí llamamos “chilenitos” (por nuestra consabida apropiación) pero allá deben llamarse con justicia “peruanitos” (lo justo es lo justo).



Cuarta diapositiva:

El Hotel Bolívar es de aquellos edificios coloniales de una cuadra y de esas cuadras antiguas, está poblado de fantasmas vivos, que recorren sus largas alfombras de manera notoria y apagando más de alguna ampolleta de las cientos de ellas. Son fantasmas que gozan de muy buen humor. Es bueno tener una relación madura con los fantasmas y no temerles pues sólo quieren mover algunas cosas de su sitio, escondernos los cargadores que necesitamos y dejar caer objetos ruidosamente. A veces quieren apretarle la respiración a uno y por eso es bueno usar algo para dormir, como pastillas, o mejor aún, sus buenos tragos de Pisco y así descansar en paz (de ese descanso en paz del que se vuelve me refiero).

Así, de fantasmas y ojeras, uno llega despierto y listo para la sorpresa de un encuentro de letras, con maratónicas ponencias de alumnos puntillosos e inteligentes, de profesores lúcidos e inteligentes y de escritores, bueno, de escritores. Habla el maestro Odi Gonzalez y nos maravilla de la profundidad de las palabras andinas, más allá de la insistencia de ignorantes especialistas europeos que dicen que son sólo onomatopeya. Hay algo de la lengua perfecta que busca Umberto Ecco. Escuchamos embelesados a maravillosos creadores del Amazonas, una Bella Warpi y un bello Huitoto. Algo en sus letras, palabras y dibujos me recordó los discursos del movimiento Mapuche de los 90. Eso de se acabó lo de ser turismo de los países, somos Naciones. Ellos, esos invencibles amazónicos, tienen fresco lo del Baguazo, criminal atentado a sus vidas. Y eso me recordó el movimiento Mapuche de hoy. En todas partes se están escuchando disparos que se lleva el viento y que nuestras letras tiene la misión de denunciar y mantener por el tiempo.

Estos encuentros literarios son una necesidad dice el maestro Gonzalo Espino, Son una emergencia dice Ugo Carrillo, son una oportunidad dice Claudia Rodriguez, son una maravilla dice Dante Gonzalez.

La literatura en general, la narrativa y la poesía permiten dialogar y construir ese puente roto entre el pasado de nuestros pueblos y el hoy aplastante. Esto no es un tema menor, la tradición perdida, el ocultamiento de la lengua percibida como estigma, la humillación y el crimen sufrido hoy se levantan en esta literatura que tiene una misión subversiva, y esto es de subvertir el orden de una nación que niega la existencia de otra nación dentro de su geopolítica, impuesta para beneficio de unos pocos. Nuestra misión de lucha es poner en el tapete la injusticia, y la desmaterialización a través de la decosntrucción de los discursos oficiales y finalmente regenerar un nexo vital, una vuelta de la Diáspora y gritar que aún somos y que aún permaneceremos. ¡¡Amulepe Taiñ Weichan!! (Nuestra Lucha Continúa).

La literatura Quechua se escribe en Quechua, la literatura aimara se escribe en Aimara, la literatura Mapuche es bilingüe. La literatura Mapuche entonces es la que hacen los Mapuche y se acabó. Pero por sobre todo sigue viva, respirando y este encuentro lo dejó en claro cuando se une a las letras de todos nuestros hermanos Amerindios

La fotografía muestra a Javier Milanca conversando exageradamente con un tal Martín Romaña que habla de una tal Octavia en los mismísimas escaleras de la Universidad de San Marcos. Detrás se escucha por unos altoparlantes un Huayno en guitarra y voz del Wayki Arguedas…

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